Presentación
Vivimos rodeados de sistemas que responden: una pantalla que reacciona al tacto, una luz que se enciende con el movimiento, un sonido que cambia según lo que decimos. En el arte interactivo y en las instalaciones escénicas, esa capacidad de respuesta deja de ser una función técnica y se convierte en material creativo. La pregunta que articula este taller no es «¿qué tecnología usamos?», sino «¿qué relación queremos construir entre la obra y quien la habita?». Un sensor, una regla de interacción y una salida visual son los tres elementos mínimos de cualquier instalación reactiva; entender esa tríada —entrada, proceso, salida— es entender el vocabulario con el que se escribe hoy gran parte de la escena contemporánea. No hace falta ser programador para dominar ese vocabulario: hace falta, sobre todo, curiosidad y ganas de probar.
En las próximas cuatro horas vamos a pasar de la reflexión a la acción con una herramienta que, precisamente, está pensada para creadores y no para ingenieros: TouchDesigner. Trabajaremos con la webcam y el micrófono de nuestros propios ordenadores como sensores, y construiremos dos prototipos funcionales —un visual que responde al sonido y otro que responde a la luz y al movimiento— que podréis modificar, romper y volver a montar. La meta no es que salgáis programando, sino que salgáis con una intuición clara de cómo se conecta un dato del mundo real con una imagen en tiempo real, y con una semilla de proyecto que podáis seguir explorando en casa con la versión gratuita del software. Al final compartiremos los resultados y discutiremos cómo llevaríamos cada prototipo a un escenario, una sala de exposiciones o una función en vivo.