Linz, Austria. Del 3 al 7 de septiembre de 2025 — MolinoLab estuvo presente en la última edición de Ars Electronica, uno de los festivales internacionales más importantes de arte, tecnología y sociedad, celebrado desde 1979 en Linz, Austria. En un encuentro marcado por la pregunta «PANIC yes/no», el equipo de MolinoLab colaboró en dos proyectos y presentó Sinfonía Biótica en los circuitos europeos de creación y cooperación.
Os dejamos a disposición el artículo de MOSAIC, de la UOC sobre los Ecos del Ars Electrónica:

Computational Compost: residuos digitales y fertilidad orgánica
Una de las piezas en las que participó MolinoLab fue Computational Compost (2023), dirigida por Marina Otero Verzier y producida en Tabakalera (Donostia). El proyecto aborda el impacto medioambiental del almacenamiento de datos: bajo la metáfora de la nube se ocultan infraestructuras que consumen energía, agua y materias primas, generan calor y emiten CO₂.El prototipo propone una sinergia entre tecnología y ecología: el calor residual de ordenadores que ejecutan simulaciones sobre el origen del universo alimenta un sistema de vermicompostaje con lombrices y microorganismos, que transforman materia orgánica en suelo fértil. Cuerpos celestes y biológicos quedan ligados por metabolismo, fermentación, descomposición y regeneración.La obra incluye también un filme protagonizado por el quipu MCHAP 0780, dispositivo precolombino del Museo de Arte Precolombino de Santiago, que invita a pensar otros futuros digitales posibles. Fernando Fernández colaboró en el montaje de la instalación en Linz, integrando el proyecto en el espacio del festival.


Ritual Device for Fungal Humus: el sonido del metabolismo fúngico
En paralelo, MolinoLab participó en The Ritual Song of Fungal Humus, de Santiago Morilla, junto a Joaku de Sotavento, Coco Moya (Menhir) y Fernando Fernández (b1tdreamer). La instalación convierte un invernadero de cultivo de shiitake en un instrumento sonoro donde hongos y visitantes generan paisajes polifónicos en tiempo real.Electrodos captan la actividad eléctrica del metabolismo fúngico y la traducen en señales MIDI que activan muestras vocales creadas por Coco Moya e inspiradas en las polifonías de los pigmeos Baka. Sensores en el suelo registran los pasos de los visitantes, que se suman a la composición con tonos más agudos que se entrelazan con las voces profundas del micelio. El subtítulo de la pieza lo resume: «We Should All Be Musicians, Dancers, and Mushroom Cultivators (At the Same Time)».El sistema técnico MYCOTUNE v.1.0, alimentado por batería y con grabación, permite además biosonificaciones en exteriores de otros organismos vivos. La pieza invita a reflexionar sobre qué significa cuidar un suelo sano en nuestro contexto y cómo ese cuidado puede transformar cultivo, alimentación y convivencia con otras formas de vida.

Sinfonía Biótica: presencia en las redes europeas
MolinoLab aprovechó Ars Electronica para presentar Sinfonía Biótica — interspecies creative ecosystems, la experiencia de realidad virtual que utiliza señales eléctricas de organismos vivos para generar un entorno inmersivo generativo. El objetivo era dar visibilidad a la investigación, contactar con personas interesadas, abrir colaboraciones y tejer redes dentro de Europa Creativa.La conexión con proyectos como Ritual Device for Fungal Humus es directa: ambos usan dispositivos Biodata (hardware abierto basado en Arduino ESP-32) para amplificar señales eléctricas de seres vivos y convertirlas en datos MIDI, y comparten la sonificación como forma de traducir la comunicación interespecies. Sinfonía Biótica explora el mundo aéreo de los árboles; Ritual Device, el mundo subterráneo del micelio. Juntos amplían un ecosistema de obras que vuelven audible la complejidad de las redes de vida.
Un festival para la reflexión
Ars Electronica 2025 congregó a 122.000 visitantes y 1.472 artistas, científicos y activistas de 83 países en torno a la tensión entre pánico y acción frente a la inteligencia artificial, la crisis climática y la reconfiguración social. MolinoLab participó en este escenario con proyectos que sitúan arte, ciencia y ecología en un mismo plano, donde los residuos digitales pueden nutrir la tierra y los hongos pueden crear música con quienes los habitan.La presencia en Linz permite visibilizar el trabajo de MolinoLab, un espacio de creación artística y cultural en el oeste de Salamanca, dentro de los circuitos internacionales europeos, y buscar aliados para futuros desarrollos.
Para más información sobre los proyectos: